Lecturas cómplices desde una orilla a otra de estos mares fantásticos

Publicado el 22 de agosto del 2018 | ~

por Marcelo Novoa

Publicado anteriormente en El Mercurio, 28 de noviembre de 1998.

Siempre resulta sorprendente encontrarse con autores nóveles que cultiven el género fantástico. Más aún cuando la tendencia predominante en regiones es una narrativa filiada al realismo. Y cualquier incursión en los territorios de la especulación literaria debiera tener presentes a los escasos pero doctos autores chilenos que les precedieron en tales enrancias. Me refiero a Hernán del Solar, Mauricio Wacquez, Diego Muñoz Valenzuela, y los aún por descubrir, Sergio Meier y Alberto Rojas. Y ahora, por cierto, “La ira y la abundancia” de Oscar Barrientos Bradasic (Mosquito Editores, 1997), genuina rareza local, llegada directamente del Estrecho de Magallanes.

Al decir de Borges- principio y fin de toda incursión latinoamericana por derroteros fantásticos- desde la Biblia en adelante no hemos sino acumulado reiteraciones escritas de sueños y pesadillas nacidos junto a la primera fogata. ¿Qué trata el libro reseñado? Relatos de conspiraciones a nivel planetario (la Liga de la Virtud enfrentada a la Liga de Occidente), con escenarios y tramas que se suceden vertiginosos desde las costas bretonas a las callejuelas del Medio Oriente. Sin descontar aquellas tierras de ensoñación, como Atlántida o Lemuria. Es literatura sin escuela, pero con muchas asignaturas pendientes, pues su autor acusa deudas con escritores tan disímiles como geniales (Poe, Melville, London, Schwob, Calvino o Lem, por nombrar mis favoritos). Aunque el lenguaje artificioso -propio de un narrador intemporal- entorpece la lectura a ratos, aun así asombra su impronta de oficio, al evocar con mano segura paisajes fantasmagóricos, además de una fina observación al retratar personajes insólitos que se fijan en nuestra memoria.

Y como toda aventura literaria fantástica que se precie, esconde la verdad envuelta en sutiles mentiras, ficciones apenas sostenidas por el halo poético de algunos relatos o, aún más, su apuesta a muerte por la siempre riesgoza literatura de ideas. Así será como al centro mismo del libro descubrimos que la gran conspiradora no es otra que la muerte, arrebatando a la amada o negando la tierra prometida a los cansados viajeros. Del enfrentamiento de fuerzas antagónicas, la narración nos sumerge en una inesperada reflexión sobre uno de los mitos fundadores de Occidente: la inmortalidad a través del arte.

Relatos que esconden un poemario en su interior, pues al decir de un personaje: “sólo la poesía puede librar a un hombre de la ruina total”. Cientos de aventuras, diarios de navegación, memorias delirantes en lazadas por el velo sombrío y atormentado de quienes huyen a su destino. Fatal, claro está. Invitación al goce puro. Escasísimo por estos días. (Se echa de menos una edición menos precaria. ¿Se imaginan el mismo texto en las cuidadas ediciones Siruela?). Soñar no cuesta nada. El libro de este joven autor de provincia nos invita a disfrutar con un empoderado asombro, su saga de espías románticos que mezclan imaginación y fantasía a través de historias algo primerizas es cierto, pero que no dan tregua al lector cómplice, acaso el único propicio al género fantástico.

Valparaíso (1997 – 2017)

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