El Tarot de la Locura de Christian Leiva-Ceballos. Una narración apocalíptica ambientada en Valparaíso

Publicado el 17 de Enero del 2012 | ~

5

Por Marisol Utreras

Este texto fue leído por su autora, en la presentación de “El Tarot de la Locura” de Christian Leiva-Ceballos (PdE, 2012) el jueves 12 de Enero, en la Sala Musicámara de la Dirección de Extensión de la Universidad de Valparaíso.

Adentrarse en la lectura del “El Tarot de la Locura” (Puerto de Escape 2012) de Christian Leiva-Ceballos, conlleva el riesgoso ejercicio de abandonar los viejos paradigmas del lector tradicional, el cual espera una pseudológica en el tratamiento del texto y un inherente hilo conductor, pero aquí todo será lanzarse por un tobogán que no necesariamente desemboca donde creemos que lo hará, pues en realidad, semeja más a la montaña rusa parriana, donde bajaremos “echando sangre por boca y narices”.

374902_2369433206294_1564383740_31723021_435320826_n

El cautivante inicio en primera persona del protagonista, con un tono casi amenazante en su simpleza, recuerda  a “El Enano” de Pär Lagerkvist, tal como los aromas de frutos secos y ciruelas yacen en el cuerpo de un vino rojo, sin ser su todo, pero sí su aura.

Este Payaso Dos, que así se llama este personaje creado por Christian Leiva-Ceballos, es el perfecto antihéroe, ya que hasta su nombre es derrotista, dado que en las más antiguas historias y leyendas, se sustenta el mágico número tres, “eran tres alpinos que venían de la guerra…” y lógicamente ser el tercero es una apuesta metafísica de profundo simbolismo, merecedor de todas las gracias, en cambio ser el número dos ya constituye un estatus desmedrado, el que  no pega ni junta, no corta ni pincha y por ende, pasa a ser parte de la gran medianía de nuestro oscuro planeta.

Payaso Dos no es el trágico Cannio de I Pagliacci, ni el siniestro It de Stephen King, menos el licencioso Krusty de los Simpson… Payaso Dos es el compendio de todas las penas, de todas las locuras, y por qué no decirlo, de todos los sueños que un personaje pueda cargar.

Este Payaso 2 se erige como el inicio de una nueva estirpe, amando a Eva, pero víctima de Lily, la mítica Lilith, primera esposa de Adán y borrada de un plumazo de la Biblia por ser políticamente incorrecta, supongo.

Pero sigamos con “El Tarot de la Locura”, que luego de la autopresentación del protagonista, el narrador continuará los relatos de su vida en tercera persona. Primer mazazo al lector, que ya estaba amigándose con el Payaso hablante, y aparece un entrometido narrador a contarnos la historia… Esa sensación da cuenta de lo verídicas que suenan las palabras de nuestro héroe, al regalarnos cuatro pinceladas y convertirse así en un ser con vida propia, entrañable en su tortura, cada vez más demencial. Gran logro de cualquier ópera prima.

A lo largo de los concisos 23 capítulos que componen el relato base, las cartas del Tarot van de alguna manera insospechada precipitando el curso de las cosas, especialmente La Torre, que magistralmente toma la imagen del Reloj Turri, convirtiendo a la ciudad de Valparaíso en un laberinto disoluto de arcanos mayores y menores.

406198_2369430846235_1564383740_31723017_1370325661_n

¿Y acaso no somos todos unos títeres del destino? Cuando creemos tener la vida bajo control, sale una nueva carta de la baraja y nos arroja guarda abajo, hasta que el derrumbe nos permita re-crear una vida nueva.

Y es esta Torre-Turri la que revuelca y destroza las pocas certezas de nuestro Payaso 2, hasta que traspone el sentido de la realidad, transmutación diabólica  descrita en el capítulo: “La Fraternidad de Babel” del libro “El Tarot de la Locura” de Christian Leiva-Ceballos, cuyo tono épico y apocalíptico tiene un remate realmente brillante, convirtiéndose en ese tipo de frases que quedan resonando en el cerebro de manera tan profunda como el hermético dictamen: “hágase la luz”.

Finalmente, y a modo de reflexión personal, es una virtud verdadera el tener acceso directo a tanta literatura fantástica de gran nivel, con autores locales, ambientadas en nuestros espacios y atmósferas, cada vez que realizo una nueva entrega de Bibliomancia. Un lujo que no todas las ciudades de Chile –o el mundo– pueden sumar a sus atractivos; pues es así como este Valparaíso literario se erige tal faro surreal ante un mar tempestuoso de múltiples creadores fantásticos, arrogándose la mágica misión de guiar a los soñadores náufragos, antes llamados lectores, hasta nuestro inefable Puerto de Escape.

Comenta este artículo: