La Distopía como tema en Los Altísimos de Hugo Correa

Publicado el 8 de febrero del 2010 | ~

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Por Magíster Anónimo

Analizaremos la presencia de la Distopía en una novela fundacional de la Ciencia Ficción Chilena: Los Altísimos de Hugo Correa. El elemento distópico que está relacionado con el concepto inicial de Ciencia Ficción, entendido en palabras del mismo Hugo Correa, “ésta debe estar supeditada al tema, no se puede escribir un drama truculento ambientado en otro planeta, sino cosas que pueden ocurrirnos a todos, pero en un futuro. Porque el hombre siempre necesita saber más. Piense que recién estamos comenzando nuestra historia, estamos en un planeta pequeño, aislado del universo, que se siente solo en el espacio”. (Revista Carajo N° 5, 2005).

Los Altísimos

La obra de Hugo Correa, Los Altísimos (1959), es un texto que se desarrolla mediante una secuencia de cuadros que se nos muestran como una distopía futurista “(…) término comúnmente usado como antónimo de utopía y, aunque al igual que en la utopía se refleja una sociedad hipotética distinta a la nuestra, lo hace con una concepción negativa” (Cruces 1999), es decir, un mundo controlado por las máquinas, y todos aquellos avances creados por un hombre que pretende mejorar su condición de vida pero que ya no está de igual a igual con esa tecnología sino que condicionado a ella, quedándole simplemente la posibilidad de convivir, en esa suerte de destino funesto que se produce entre el mal camino seguido para alcanzar la utopía. La distopía presente en el relato posee puntos cruciales al momento de ser reconocida como el alter ego del planeta Tierra, desde los cronnios similares a los terrícolas o los elementos en común que usan pero mejorados, elementos que pueden ser reconocidos fácilmente, es posible que con tanta tecnología y avances necesiten estudiar a seres tan atrasados, la respuesta es sí, nosotros tenemos lo que ellos ya han perdido, libertar; los cronnios saben que  “Hallar dos razas iguales en el universo constituye una casualidad. Los cronnios, que en el curso de su historia exploraron cien mil soles provistos de planetas, jamás encontraron seres tan parecidos a ellos. De ahí su interés en conocer al hombre. Siguieron estudiando la Tierra con telescopios, y la recorrieron desde la estratosfera con sus astronaves: captaron sus ondas de radio y televisión e hicieron un estudio completo de los hombres, sin entrar en contacto con ellos”. (Correa, 1959: 195)

El mundo presentado en el relato corresponde a una visión futurista del Planeta Tierra, donde el uso indiscriminado y no controlado de la   tecnología hacen estragos en una sociedad cada vez menos humana, perdiendo ciertas condiciones propias a los seres humanoides o similares al hombre, sentimientos de pertenencia. Otros autores como Huxley, Bradbury o Orwell escriben también sobre esta temática tan típica del siglo XX, donde el ser humano se condiciona a un ciencia del progreso cada vez menos controlada, impulsada por una técnica totalitaria que no deja ver un futuro claro; en la década del cincuenta comienza la carrera armamentista altisimos 1nuclear, los primeros intentos por salir al espacio, Spútnik (1957), proyecto Vanguard estadounidense (1957), la construcción del radio telescopio de Arecibo (1958), primeros misiles balísticas intercontinentales, el V2 Alemán (1943), el AIM-7 Norteamericano (1950) y los ICBM (1957), entre otros, factores que provienen de décadas anteriores, es necesario mencionar. Situaciones que simplemente existían en los libros, ya Verne planteaba un viaje a la luna en una bala gigante, sólo se conserva el diseño terminado en punta de una nave, condición realizada para romper el roce de la fuerza de gravedad.

Un mundo completamente inhumano es lo que aprecia a lo largo del relato, con lapsos de crítica frente a este modelo de sociedad, es lo que nos muestra Hernán Varela, un chileno, que trabaja para una empresa extranjera. Personaje que no entiende la verdadera razón de su funesto destino, que no puede ser cambiado, y que solamente un dios misterioso e impenetrable sabe. Los cronnios son alienígenas con rasgos humanoides, una de las razas similares a los hombres, existen varias a lo largo del universo, que se encuentran invadidos por el progreso técnico,  visto en todos lados, las construcciones, los trabajos, los sujetos, inclusive llegando al caso extremo de no poder reproducirse el individuo de manera natural sino que sólo gracias y mediante procesos tecnológicos controlado todo por la maquinación artificial de su planeta, que tiene la misión de informar y repetir que,“No habrían vacilado en ir a una guerra atómica con tal de asegurar sus derechos personales. Fue entonces indispensable una reorganización para defenderse de un nuevo peligro: ellos mismos. Y para esto hubo que suprimir la gran fuente de sentimientos personalistas: el matrimonio, que da origen a la familia y su secuela de taras sociales. Fue necesario suprimir el amor y la amistad morbosa para reemplazarlos por la mera convivencia. En lugar de exigirle al individuo, el cronnio exige a la comunidad” (Correa, 1959: 157); dentro del planeta la máquina tiene identidad propia, recibe la cualidad humana de poseer un nombre propio, capaz de diferenciarlas del resto de las máquinas, la Mente y la Nodriza.

La Nodriza y La Mente, son los lugares sagrados del cronnio, es un espacio de vida y control, una regula el nacimiento y muerte de todos los sujetos del planeta. Cuando nacen son controlados artificialmente por las nodrizas que se encuentran en el centro de Cronn, y alimentados por ellas, en un ciclo eterno de hombre-máquina-hombre; inclusive si toda la población del planeta muere por alguna razón natural o no, las Nodrizas son capaces de recrear una raza nueva entera. “Las Nodrizas, las Madres de Cronn –susurra una voz en mi oído. ¿Es A? Es una voz que despierta lejanos ecos. Triste y solemne. Con un tono maternal. Aquieta y confunde” (Correa, 1959: 159). Es así, como se plantea la idea de un lugar monstruoso por su inmensidad muda de cualquier elemento ajeno a su realidad, pero que ineludiblemente remite a una condición y característica humana como lo es la maternidad –las madres- quienes velan por la seguridad de los recién nacido y jóvenes de Cronn, con mejores cualidades que la más sana de las hembras.

Diferenciándose de las Nodrizas, encontramos “Bajo el corazón, la Mente. La Mente regula. La Mente vigila. La mente dirige toda la ciudad. Cada edificio reclama sus provisiones antes que se le terminen, el tubo se las lleva.” (Correa, 1959: 133). Una entidad, desconocida en su finalidad pero no en su función, es la que o mejor dicho quien vela por la integridad del planeta. Esta Mente, posee una voz propia formulada por los edificios, reclamando una individualización e independencia absoluta de los habitantes, manifestaciones que hacen presente en todo momento, “puedo decirle con seguridad, señor, que Ernn no necesita del cronnio. No lo tome a mal. En todo caso se ha logrado una perfecta conciencia entre la ciudad y sus habitantes. Ernn es hospitalaria con sus huéspedes. Jamás se ha sabido de que [sic] haya rehusado dar hospedaje a un forastero. –Y añade, con legítimo orgullo-: nuestros edificios siempre se mantienen con sus departamentos bien surtidos de provisiones y ropas. ¡La cúspide de urbanización! Porque, ¿cuál es el primer deber de la ciudad? Mantenerse limpia y atractiva de manera que sus moradores vivan a gusto, sin el problema habitacional, que es deprimente. (…) Hemos obtenido el ideal de muchos soñadores: que nuestras ciudades se pongan al servicio incondicional de la colectividad”. (Correa, 1959: 110).

Con lo anterior, podemos afirmar que la maquinización ha adquirido netamente una personalidad humana, es decir, capaz de reconocerse como individuo diferente a otro, que es en el caso, los seres que habitan Cronn. Los cronnios a diferencia del planeta han perdido su capacidad de individualización, lo que los hace unos seres maquinales, cual autómatas que habitan como parásitos un organismo huésped. Este proceso de desadaptación es producto de su avance científico, recordemos que han creado dos razas completamente distintas a ellos pero con un mismo origen, los Máximos: seres de 200 metros de altos con poderes sobrenaturales y los Mínimos, que prácticamente nada se sabe de ellos.

El desajuste producido en la vida del cronnio, tiene dos orígenes. Primeramente son seres que han sido puestos en Cronn para cumplir una meta, conocer el universo; impuesta por los Altísimos, seres de otro universo que sólo pueden conocerse mediante el inmenso poder que poseen, en el texto son aludidos a través de varias menciones de sus acciones omnipotentes. La segunda parte del origen es la condición en la que viven, y es la que nos lleva a afirmar la distopía de la que son partes. La sociedad plenamente futurista para la época y para el día de hoy, es una sociedad que exige de manera colectiva, todos cumplen una función específica, técnicos, vigías, médicos, entre algunos de los que son nombrados, pero para ellos y sus labores simplemente son reconocidos por una placa que trae inscrito un número y una letra. Lo que significa simplemente que cada letra le corresponde una labor, es decir, son reconocidos no por los nombres individuales o propios sino que por la función que desempeñan dentro del planeta, cuales células de un cuerpo que cumplen una vida útil y cuando es necesario, son reemplazadas. Esto se encuentra altisimos 3relacionado con su condición de esclavo, vista en la primera parte de su origen de vida, por lo que el planeta y su tecnología simplemente son amos absolutos de su vida perfecta, afirmándose imperativamente que, “Sí: al cronnio hay que prohibírselo todo para que sea capaza de valorar lo que la colectividad le permite hacer. El cronnio es débil, y es su debilidad la que le hace crear los convencionalismos. (…) El cronnio se teme a sí mismo, y teme a sus semejantes. A eso se debe que en los comienzos de nuestra civilización haya buscado apoyo en el individuo, en su prójimo.” (Correa, 1959: 156)

Es este planeta Cronn un lado opaco del llamado Tierra, lo que lo hacer una creación de un futuro distópico, conseguido gracias a la ciencia manipuladora de una mente superior, ajena nuestra realidad y la de los cronnios. ¿Provienen estos seres misteriosos, los Altísimos, de una realidad y universo paralelo, donde son los titiriteros de los cronnios (seres infinitamente inferiores a ellos pero incomparables con los humanos terrestres) obligándolos a recorrer el universo para su conveniencia. Puede el planeta Tierra tener un destino especial, cómo se logra cambiar o luchar contra este destino fatuo (distopía), puede el hombre tener ingerencia en este cambio, existe alguna proyección de lo que podría ser un buen futuro?

Distopía y mundos futuros

El planteamiento de Los Altísimos es una vuelta al esquema básico de la Ciencia Ficción, el futuro incierto de la humanidad. El texto recoge un tema de interés en el mundo que vivimos, además del tiempo de publicación 1959 (segunda revisión), y lo traslada a un futuro hipotético con el fin de poner de manifiesto los diferentes aspectos del objeto de debate: la maquinización de la vida, pero en un equilibrio necesario para la supervivencia del sujeto que la usa. Es este modelo el que se reconoce como el de Space–Opera, un subgénero de la Ciencia Ficción que muestra esta clase de mundo extremadamente desarrollado, donde todos los sujetos se encuentra condicionados a algo, una ley suprema inviolable. Diseñando así, las series de utopías que pueda existir, tal es el caso de Cronn, donde lo planteado como sea dicho anteriormente responde a la utopía negativa, distopía.

Todo esto aparece manifestado en una alteridad del planeta mismo y sus habitantes, Cronn y los cronnios, donde en un futuro muy lejano han alcanzado un equilibrio entre la supervivencia y el uso automatizado de las cosas, pero muy distinto a lo que ocurre en un planeta Tierra. La proyección es netamente científica y maquinal, el sujeto sigue siendo el mismo, totalmente desadaptado a la realidad que le tocó vivir, siendo así, imposible unir el avance tecnológico con los sentimientos. Reflejo de lo anterior es, que en la vida de Cronn uno no puede escapar a sus genes modificados y tratados desde el momento de nacer con una sustancia radioactiva que le permite a las máquinas saber dónde se encuentra uno en cada momento, lo que permite además reglamentar el momento de su muerte, en este planeta nadie vive más de cien años, momento en el cual la muerte llega en cualquier minuto y en cualquier lugar, el cuerpo es absorbido por el suelo. Uno ya no existe como individuo, la colectividad pasa a ser más importante, pero al ocurrir esto los sentimientos o sensaciones son secundarias, la vida de producción es lo importante, lo que uno pueda querer o desear siempre está supeditado a la necesidad impuesta y regulada por la Mente mecánica del planeta.

Por supuesto, en este mundo la marginación social, cultura y económica no es aceptada, cada cronnio cumple su función especifica, aunque de forma un tanto irónica. En  Cronn, el cronnio es marginado, de forma perfectamente racional, por la propia ciencia que lo regula; todos saben lo que deben saber, son todos iguales pero cumplen funciones distintas. En un mundo de hombres y mujeres perfectos, todos cumplen labores ajenas y estereotipadas hasta el punto de no poder tener relaciones sexuales, de manera física, todo se hace mediante un aparato psíquico, alcanzando un nivel de deshumanización enorme, es mal visto compartir fluidos, cabe preguntarse por lo único que le falta a Cronn, que es factor de esta maquinización, “Sólo entonces descubro qué es lo que le falta a la ciudad. No se ven niños. Ningún chico que corretea por las calles. Ninguno camina al lado de sus padres, ninguno es llevado en brazos por la madre. No se oyen sus risas. Ni sus llantos. Ni sus juegos. Y comprendo que la ciudad necesita de ellos” (Correa; 1959: 96)

Es esta actividad, que se recrea a través de los niños, lo lúdico es lo que hace que falte humanización, en comparación de un planeta Tierra donde cada vez hay menos nacimientos pero que todavía no se encuentra falto de ello. Con esto Correa se anticipa a muchos conceptos, debido a que,  en un futuro no muy lejano, los seres humanos seremos creados a partir del genoma de sus padres, que es seleccionado con el fin de obtener lo mejor de cada uno de ellos. Elementos que la genética actual ya ha logrado confeccionar; en Cronn los niños son creados in Vitro, por dos razones, las cronnias son estériles pero los hombres no, y la segunda corresponde a regular y mejorar genéticamente la especie, no es una eugenesia absoluta la que se concibe en el texto, los niños son hijos de sus padres de manera natural; sin embargo, han sido manipulados genéticamente para eliminar cualquier rastro de imperfección, de actitud, de necesidad, con la finalidad de perfección.

Nos encontramos ante una visión de mundo aparentemente perfecto, pero esta corrección tiene una consecuencia, todo rastro de humanidad ha sido borrado, los cronnios son fríos, y sus relaciones vacuas, “Trabajamos, duramente. No hay tiempo para el amor: sólo para convivir (…) pero la colectividad, temerosa de la corrupción, se ha limitado al automatismo” (Correa 1959; 144), “Nada temas. Los cronnios no acostumbramos a inmiscuirnos en la vida del prójimo. En tanto más sólo andes, menos riesgos correrás (…) ¿Y cómo lo hacías con tu amigo anoche? –Telepatía –exclama riendo (…)” (Correa; 1959: 146).

Muchas interrogantes son planteadas después de la lectura del texto. Por citar algunas, a modo de ejemplo, encontramos el manejo de términos netamente científicos, como lo son la velocidad de la luz, la despresurización, los trajes espaciales, el uso de elevadores magnéticos, escaleras automáticas, polímeros plásticos, entre otros, pero no basta reconocerlos, es importante esclarecer el origen de éstos para poder explicar el por qué de su uso dentro del texto, y como se ven relacionados con la realidad que estaba ocurriendo en Chile, América y el mundo. Aunque se explica todo por el subgénero, como se cita anteriormente, al que se adjunta el texto de Correa, Space-Opera, para responder de manera general.

Para escribir ciencia-ficción se requiere talento literario y no científico, afirma Correa, y es claro “En efecto, si un texto que nosotros consideramos canónico expresa juicios contrarios a las opiniones generales difundidas en el mundo contemporáneo, intentaremos salvar el texto, desplazando la atención sobre características formales o estructurales que nos confirmen nuestra opinión de que se trata de una obra maestra, e imputando los defectos de la obra al contexto o al período en que se escribió”. (Neri, 395:sa), la noción de la importancia de ciertos textos es fundamental, los textos de Correa y la mayoría de los de Ciencia Ficción de la época no son leídos por el hecho de no pertenecer al canon de la época, realista o criolla. Es esencial rescatarlo, por su condición de único y pionero, por la riqueza del lenguaje, la forma de la narración y, sobre todo, la forma de ver un contexto histórico social específico, como es el chileno, de manera tan original.

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