La Bella Durmiente de Elena Aldunate, un cuento de hadas en clave de ciencia ficción

Publicado el 8 de octubre del 2009 | 2

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Por Camila Catalán

Insertar el tema el cuento de hadas en la ciencia ficción chilena, a través del relato La Bella Durmiente de Elena Aldunate (incluido en Angélica y el Delfín, Ediciones Aconcagua, 1977) en razón del diálogo con la obra de Perrault con la que comparte el tópico pero no el género, nos permitirá realizar una propuesta de lectura que examine comparativamente las obras ya mencionadas, y dé cuenta de la intertextualidad presente en la obra de Elena Aldunate, con la finalidad de reconocer la ciencia ficción chilena como un género conectado con los imaginarios literarios clásicos.

La especulación científica es un género de fantasía que proyecta el presente a través de diversas formas artísticas: comics, cine, animación y literatura. La  literatura de Ciencia Ficción (CF) es preferentemente narrativa, y forma parte de un movimiento  cultural mayor. En Chile,  la CF  literaria existe y en gran cantidad, sus inicios se remontan a 1877 con la obra Desde Júpiter de Francisco Millares. Hacia  principios  del siglo XX, la producción nacional se expande y se  divide en subgéneros como: anticipaciones, utopías, ópera espacial, etc. En 1959 y hasta principios de los ’70 la ciencia ficción chilena alcanza su madurez, es en esta época donde nos detendremos con una de las autoras que es considerada un clásico del género.

Elena Aldunate Bezanilla, Santiago de Chile (1925-2005), desarrolló su obra literaria por cincuenta años, ésta fue plasmada en seis novelas, dos nouvelles, dos antologías de cuentos y cinco libros para jóvenes. Sus temáticas, van desde la novela costumbrista al cuento fantástico; sin embargo, el centro de su obra es  la ciencia ficción, alcanzada con un nivel notable, original y representativo de su sensible visión del mundo, donde vemos siempre a la mujer como centro de su reflexión creativa.

En las siguientes líneas, revisaremos el tema del cuento de hadas en la ciencia ficción chilena, y que tiene como objeto de investigación el relato La Bella Durmiente de Elena Aldunate, en razón del diálogo con la obra de Perrault La Bella Durmiente del bosque. En este marco, el objetivo será realizar un estudio que examine comparativamente un tópico literario, y que permita dar cuenta de la intertextualidad presente en la obra de Elena Aldunate, con la finalidad de reconocer a la ciencia ficción chilena como un género conectado con los imaginarios literarios. A esto subyace la idea de que: “La ciencia ficción (CF) chilena representada por La Bella Durmiente incorpora imaginarios literarios estables, y los revitaliza por medio del género, lo que se puede apreciar en las figuras protagonistas y la proyección temporal del cuento de hadas”.

La  Bella Durmiente que nos guiará en el recorrido anteriormente especificado, tiene otro aposento: la ciencia ficción. La posibilidad que otorga la CF es la de la manoseada y esperada libertad, con tiempos, órdenes, y sujetos propios,  con un mundo disponible a la contención y al desapego a la vez; aquí existe realmente el infinito. Hay una dinamicidad, que generalmente, no estamos dispuestos a mirar porque es representativa del abismo, y que  las hadas con todas sus varitas no pudieron calar.

La composición de mundos literarios está en el continum entre lo que es ficción y realidad. Siguiendo las observaciones de Todorov, es que situamos a las dos obras como parte de la literatura fantástica. De esto destacamos que ambas obras aún cuando difieren (cuento de hadas y ciencia ficción)  son parte representativa de lo maravilloso. En lo maravilloso “los elementos sobrenaturales no provocan ninguna reacción particular ni en los personajes, ni en el lector implícito. La característica de lo maravilloso no es una actitud hacia los acontecimientos relatados sino la naturaleza misma de esos acontecimientos”. Según la clásica definición de Todorov.

Abordamos esta realidad de fantasía desde la teoría de los textos narrativos, donde se considera una fase descriptiva del sistema narrativo. De este sistema fabular destacamos, siempre considerando las obras ya seleccionadas, el elemento denominado actores; puesto que es este el elemento narrativo que, en ambos casos, porta toda la fuerza significativa en consonancia a la siguiente propuesta de lectura. Es importante recordar que la clase de actores se restringe a actores funcionales (actantes) y que además existen clases del mismo, lo que sistematiza sus interrelaciones.

Aquí surge la inquietud de realizar una lectura dialéctica para así dar paso a una propuesta interpretativa de La bella durmiente. La fábula de la bella durmiente  tiene sus inicios en la tradición oral europea, hasta que en el Renacimiento, Perrault da inicio a un nuevo estilo de literatura denominado “cuentos de hadas”, contexto donde nace en papel La Bella durmiente del Bosque. De forma paralela, los  hermanos Grimm articulan la misma narración con algunas diferencias muy pequeñas. De la versión de  Perrault nace la reinterpretación española del siglo XX en manos de Ana María Matute, quien introduce elementos nuevos, pero sin traicionar el original. En 1977, en Chile, Elena Aldunate retoma toda esta tradición literaria, y reformula contenidos establecidos como típicos, e invierte el sentido de trasfondo, problematizando los afectos, el abandono, y por sobre todo, la autonomía del existir femenino.

De los elementos narrativos se desprende el hecho de que la obra de Aldunate funciona en sentido contrario, da un vuelco a lo narrado por la tradición. La Bella Durmiente del bosque con su despertar realiza un tránsito desde la niña a la mujer, mientras que La Bella Durmiente con el despertar realiza el recorrido contrario: de mujer a niña o mujer fósil. En cambio, La Bella Durmiente del bosque de Perrault, siguiendo la lectura de Bettelheim (1977), traza en sus rasgos simbólicos la conversión en mujer, es así como “lo que puede parecer un período de pasividad total al finalizar la infancia, no es más que un lapsus de crecimiento reposado y preparación”, incluye con esto la espera para el período de la menstruación que llega aproximadamente a la misma edad en que la señorita se enterró la aguja en el dedo y se desangró. En analogía con lo anterior, “el beso del príncipe rompe el hechizo del narcisismo y aboca a una feminidad que, hasta entonces, había permanecido detenida en su desarrollo. La vida sólo podrá continuar si la muchacha deja de ser doncella y se convierte en mujer.”

Al comparar los El y Ellas (protagonistas actantes) de ambos textos, queda expuesta la evidencia de un protofeminismo en la versión de Aldunate. Así pues, en la existencia esperanzadora de esta mujer (en Perrault) que durante cien años aguarda el momento de abrir los ojos y reincorporarse en todos los sentidos a una vida de dos, y en sentido inverso, la existencia absurda de una mujer (en Aldunate), que luego de ser rescatada de hibernación está en un estado deplorable, tanto física como espiritualmente, debido a la incomprensión total en la que se ve sumida. Pero, absurdamente viva.

Aunque son más las oposiciones que las similitudes, ¿qué nos hace entonces creer que estas dos obras tienen algo en común? ¿Por qué asociamos de forma inmediata la analogía de una sobre la otra?

Para responder estas interrogantes vamos a apegarnos a la obviedad sugerente del título de ambos cuentos, ésta es una marca textual que delimita nuestra imaginación, que nos hace recurrir a lo que conocemos y descansa inquieto en forma de recuerdo, recuerdos que se reformulan las veces que nosotros los validemos para ello.

Lo que se conserva es el imaginario, esa dimensión constitutiva del Ser que es  parte de una tradición simbólica y que “relaciona a la imaginación con la facultad de la impresión inmediata suscitada por la realidad a fin de penetrar en su sentido profundo”, según la noción de imaginario sostenida por Blanca Solares.

Nos remitimos con el imaginario, en este caso particular, a aspectos representativos y verbalizados de una expresión del aspecto emocional, afectivo e íntimo. En este sentido, no es sólo la evolución de un relato en géneros, sino también  la evolución de una problemática antropológica planteada como el cuestionamiento del existir como mujer. Hemos revisado un modo de representación compleja del inconciente en  sistemas de imágenes y textos dinámicos y estables. Casi como recursos renovables de la Tierra. Lo anterior se apega a noción de que el imaginario: “Se define más por sus estructuras antropológicas que por sus referencias semióticas, empíricas o cuantitativas. Su función primordial consiste precisamente en reelaborar o crear de nueva forma las combinaciones histórico- sociales dadas y no meramente reflejarlas en una pasiva e imperfecta adecuatio”.

Es así como el cuento de hadas ha viajado hasta la ciencia ficción chilena, y esta como un puñado a mano abierta, abre la posibilidad de todos los mundos que  quisiéramos imaginar, incluso esta nueva Bella Durmiente temerosa de la vida. El viaje del cuento de hadas ha tenido como carretera nuestros cuerpos, todos los nuestros, es la evidencia de que en minutos nos compartimos, volviendo al tiempo nuestro mejor aliado. El  infinito he aquí, en el tiempo compartido. Recordemos a Hugo Correa que nos dice: “… aquí estamos en un presente que se prolonga, donde no pasa nada. (…) Por eso la Ciencia Ficción está al servicio del ser humano, es una proyección del hombre hacia el futuro, a formar conciencia de un tiempo que no viviremos…” (del libro “Años Luz”, 2006, antología esencial de la CF chilena recopilada por Marcelo Novoa).

La estructura y forma de los cuentos de hadas establecen imágenes que están al  servicio de que los niños –o los que estén dispuestos a imaginar como ellos–  estructuren sus propios ensueños, y suelen plantear de modo breve un problema existencial, el que en este caso es retomado y replanteado por Elena Aldunate.

Como vemos, finalmente, para Aldunate el cuestionamiento es en base a las angustias existenciales, donde se tiene miedo a la vida, porque estamos en una proyección de nosotros, y no sabemos si seremos capaces de en un futuro, no querer despertar. Quizás, se invertirá el amor a la vida por el amor a la muerte, como única fuente de contención para lo que quede del ser humano. Tendremos la no-necesidad de un ser amado, porque desconfiaremos de el Otro y reconoceremos con toda certeza su invalidez espiritual, y por lo tanto, sólo esperaremos de éste su desprecio. Ciertamente, es un futuro amenazante. Entonces, debiéramos soñar con los ojos abiertos.

2 respuestas a “La Bella Durmiente de Elena Aldunate, un cuento de hadas en clave de ciencia ficción”
  1. marypaz dice:

    uiii es muy bueno lee lo io en casa kasjskajsa

    mmm es la obra la bella durmiente ksajsa

  2. ana dice:

    estan seguros de que susedio asi o los cuentos estan mal

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