Bibliomancia: Una fantástica novela precolombina de Antonio Gil

Publicado el 20 de diciembre del 2009 | 8

aztecas

Por Marisol Utreras

¿Antonio Gil… novelista? Leí ”Las playas del otro mundo” (2004) con gran expectativa, ya que siempre leo su columna de LUN con especial fruición, es por ello que, prácticamente, me devoré el libro. Me satisfizo como sólo lo logra una prosa elegante, sin ser engolada, una trama alucinante sin perder el rumbo (como le pasó a Lost ¿o no?) 

Su temática: un espejo de piedra negra, divina posesión de Papantzin Xaxán   –hermana de Moctezuma– y que en su pulimentada superficie va develando episodios del futuro y del pasado, lo cual lo convierte en objeto de codicia insana  por parte de personajes históricos tan disímiles como Hernán Cortés, Isabel I y John Dee.

En primera instancia, la trama va alternando el espacio-tiempo entre el México de la Conquista y la Inglaterra de Isabel I, dichos “saltos” se evidencian en la contemporánea forma de estructurar la lectura en trozos breves y numerados, con la salvedad, que estos tienen distinta extensión y son bastante más profundos que los párrafos al estilo Dan Brown, por ejemplo, que los hiperfracciona para facilitar la digestión de sus novelas comerciales. En cambio, Gil va generando una malla compacta y, a la vez, etérea, donde el lector se va prácticamente intercalando en el tejido de la historia.

Hubo momentos de tanta visualidad en la lectura, que casi creía ver a mi lado a los conquistadores de nombres absurdos e inolvidables como Diego Díaz, el Bellaco Pero y Mingo Silbato, cruzando un maizal por toda la eternidad.

Las Playas. Antonio GilGil logra aquí, esa magia que distingue a una gran novela de una simple novela: la capacidad de crear atmósferas, donde los personajes se convierten en personas, y sus diálogos tienen la fuerza de un oráculo que va más allá de las simples grafías sobre la hoja blanca. La novela hay que leerla de manera “elástica” y este término que acabo de emplear, me sugiere la plasticidad con que el lector debe irse introduciendo en estas curvas y giros que toma el relato, sin esa aburrida linealidad de otros escritores; en cambio, en su lectura uno se sumerge, bucea y caracolea por los mares de esta playa y entre los fragmentos inexplicados que van quedando entre cada párrafo, pues, al avanzar van saliendo las respuestas que uno mismo ordena y acomoda como en un extraño, pero lógico, mosaico.

Toda esta expresividad, responde esencialmente a un exquisito uso del lenguaje, me deleité leyendo palabras que creía ya olvidadas, tales como morrión, mandoble, cuévano, entre otras; lo que implica que el futuro lector, en una escala de 1 a 10, tenga un manejo del idioma entre 9 o más,   o en caso contrario, recomiendo proveerse de un diccionario de buena calidad.

Aun cuando el autor hace gala y acopio de muchos términos no aptos para legos, cae en una costumbre transversal a muchos escritores y poetas la cual es “enamorarse” de un cierto tipo palabras que se repiten de manera un tanto majadera, pudiendo usarse otras, en este caso es el término “putrefacto” con todas sus variantes como pútrido, putrefacción, etc.

Dentro del entramado del relato, hay descripciones de sugerentes escenas sexuales, auspiciadas por una  ardiente y voyerista Isabel I, las cuales se van intercalando de manera muy sutil y entretenida, ya que pocas veces uno puede “adivinar” cuándo aparecerán mencionadas; aquí también, se entrecruzan unos ángeles medio perversos y hermafroditas, que más parecen íncubos, con unas sonrisillas perversas y órganos extrañamente desarrollados.

(Toda esta ornamentación erótica, dura hasta que se describe el episodio de una tal Rosebund, que con lujuria desenfrenada está…y aquí el amigo Gil ocupa un vulgar gerundio que hace mención a la lactancia, pudiendo decir en cambio que estaba efectuando una “ardorosa felación”, este atentado idiomático, me sonó como un chirrido entre la armonía interior que guarda la novela, ya que, a mi modesto parecer, los actos más prosaicos propios de nuestra animal naturaleza, pueden convertirse en verdaderas obras de arte si se toman como piedras en bruto y con el arte de un joyero, el escritor los vuelve gemas preciosas para deleite de quien lo lee, en ese sentido, la poesía logra esa transmutación alquímica, donde lo cotidiano cobra la dimensión de un gesto inolvidable, como lo logra Gonzalo Rojas, en poesía erótica por ejemplo.)

Como soy lectora de grandes contrastes, mis “momentos” preferidos fueron los más extremos, los de la Conquista de México y el desastre post nuclear, me envolví en ellos y la escritura es insuperable; ya que viajé desde las montañas de oro de un imperio agonizante a unos páramos desiertos carentes de toda vida.

Cabe destacar que esta novela es el resultado de 7 años de investigación, lo que se vislumbra a través de unas escasas notas del autor, las cuales no hacen justicia al intenso trabajo realizado, ya que tuvo acceso a un valiosísimo material bibliográfico, que sólo pudo ser revisado en su estadía en México.

“Las playas del otro mundo” (Seix Barral, 2004), es un libro moderno, minimalista en su diseño de portada, esbelto en su extensión, excelente papel y letra cómoda de descifrar; por ello, sin más, atrévase a embarcar en esta lectura… fantástica!

8 respuestas a “Bibliomancia: Una fantástica novela precolombina de Antonio Gil”
  1. Felicito a mi amigo Antonio Gil, compañero de legendarias batallas de pluma, con la alegría de saberlo embarcado en la astronave –o carabela?–metafórica.
    Espero leer pronto este trabajo tan sugestivamente presentado por Marisol Utreras.
    Un abrazo fraterno.

  2. Berta Salles dice:

    Después de leer este magnífico comentario no creo que quede alguna persona sin interesarse en leer este libro, que al parecer es apasionante y fruto de un gran trabajo de investigación. Felicitaciones al autor y a Marisol por sus precisos comentarios.

  3. Abel Candia Hellers dice:

    Antonio Gil es el mejor y el más original y valiente escritor de Chile, lejos. No hace conseciones editoriales, no es un mero vendedor de libros. Alguien lo debiera postular para el Premio Nacional de Literatura ahora mismo ¿O va a ser un postergado más en la larga lista de los marginados?

  4. CARMEN LEIVA dice:

    No puedo estar más de acuerdo. Gil es un lujo de la literatura chilena.

  5. Carlos Landa dice:

    Sí, ¡Gil al Premio Nacional ahora! Tiene calidad, tiene obra, tiene cuento y carisma. Somos muchos los que lo apoyamos.

  6. oscar santelices dice:

    ¡Premio Nacional de Literatura para Antonio Gil…ya!

  7. PdE dice:

    ADJUNTAMOS ESTA GENEROSA NOTA DEL AUTOR SOBRE NUESTRO ARTICULO:

    Estimada Marisol,
    En primer lugar celebro la calidad de tu súper pluma y la agudeza de tus observaciones, incluyendo las críticas a cierto lenguaje profano,
    algo prosaico y vulgar, usado por este servidor en algunos párrafos.
    Además de agradecer el tiempo invertido y el
    espacio brindado a mi trabajo, debo asegurarte que es la mejor lectura, la mejor interpretación, que se ha realizado de Las Playas del Otro Mundo. Gracias Marisol por enviármela. Me encantó la imagen que la ilustra, y la orientación de ese lugar mágico en el ciberespacio que ustedes tienen y que acabo de descubir, para quedarme.
    Saludos Cariñosos
    Antonio Gil

  8. viviana dice:

    Yo creo que es un gran honor para nosotros los chilenos tener al Sr. gil un hombre billante inteligente y ademas tan admirado del extranjero.Creo que en CHILE se le considerara como tal ,y premiar a esta eminencia ….atte…….. gracias

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