Acerca de la novela steampunk de Sergio Meier

Publicado el 14 de Septiembre del 2009 | 6

pc retro

Por  Aleister  Crowley

Afortunadamente puedo decir que he leído esta novela tras leer el cuento de Borges: “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius“; puede ser una estupidez decir esto, pero no, nada más lejos de la realidad. Ahora bien, esta novela no sólo se nutre de aquel cuento, también se nutre de muchas más fuentes: William Blake, la Cábala Hebrea, David Bohm, John Dee, la masonería (no de manera explícita), James Graham Ballard, Jack el Destripador (¿acaso la interpretación de Alan Moore en su magistral novela-cómic “From Hell”?), y alguna más que me dejo, por razones de espacio mental.

La verdad es que me gustó bastante la novela, muy bien estructurada, muy bien detallada y con una trama muy buena. Pese a reconocer que no soy admirador devoto (ni siquiera admirador, aunque le he leído) del poeta William Blake, lo que Sergio Meier extrae de tal escritor está muy bien representado. Para quien no la ha leído todavía, y para quien la ha leído tengo que decir que me sorprendió su estructura en tres partes bien diferenciadas. Pero reitero que es fundamental haberse leído antes el cuento de Jorge Luís Borges.

Ya de entrada la novela nos sitúa en un universo virtual en el que se encuentra el científico Newton pero de niño, el cual escapa de un sacrificio. La primera parte me pareció una presentación de los personajes y de la trama, incluso se menciona al Demiurgo. Sin embargo, es la segunda parte la que me llamó más la atención de toda la novela. Antes de seguir quisiera recalcar que tanto la primera parte como la tercera están “interconectadas”, una es la continuación y desenlace de la anterior, pero que la segunda parte (para mí la fundamental de la novela) se centra en la explicación de la trama.

Aparecen términos como universos paralelos (George Everett, Tegmar, Sean Carroll, Linde), realidad virtual y paradigma holográfico (aquí se observa la poderosa influencia de David Bohm en esta novela, más que el propio Blake). ¿Y por qué se inicia la segunda parte en el Londres decimonónico, persiguiendo a Jack el Destripador? (según Alan Moore el Destripador fue el médico masón de la Reina Victoria, ¿acaso la sociedad secreta que instala Tlön en nuestro mundo?) ¿Y por qué este ente se transforma en el célebre escritor James Graham Ballard (efectivamente fue prisionero en un campo de concentración japonés durante la Segunda Guerra Mundial)? Este es autor de novelas como “Exhibición de Atrocidades” (uno de los capítulos de la novela de Sergio Meier) o “Crash”…  un autor de mundos distópicos y futuristas. Luego se transforma en el doctor Smith de la serie de TV de los 60tas. Pero, al final de la segunda parte lo que me resultó muy interesante y revelador (quizá la explicación de la novela entera) fue la conversación de este ente con Chomsky, Hirochi, Tetsuo (¿acaso estos dos últimos personajes del famosísimo manga distópico y futurista “Akira”?) sobre la enorme cantidad de universos, la “lógica fractal”, la biomatriz, la noosfera… ¿y quienes son los Seres Mayores? ¿Acaso inteligencias superiores? Sólo por un momento pensé en los Anunnaki.

Ahora bien, también existen preguntas para hacerse referentes al inicio de la segunda parte y éstas podrían ser (y lo son para quien quiera y sepa hacer una buena lectura entre líneas) retóricas. Me explico: de repente nos encontramos en el Londres decimonónico persiguiendo a un asesino que probablemente fue masón (en referencia, una vez más a la novela de Alan Moore “From Hell”), la sociedad secreta que instala Tlön en nuestro mundo. También, en un fragmento de la novela se dice bien claro que la masonería (o francmasonería) tiene diversas logias como los Rosacruces, los Cataros (o Kataroi como dice la novela), los Templarios, los Skulls and Bones (estos no aparecen), los Golden Dawn, los Illuminati, la Gran Logia Egipcia (a la que perteneció el abuelo materno de Lovecraft), los Shriners (a los que perteneció el presidente Franklin Delano Roosevelt). De repente este infomorfo se transforma en Ballard (su novela El Imperio del Sol narra su “estancia” en un campo de concentración japonés durante su juventud en la Segunda Guerra Mundial), autor de mundos futuristas distópicos; hasta aquí leo (entre líneas) lo siguiente: persiguen a un (hipotético) miembro de esa sociedad secreta que instala Tlön a través de la Mónada Holográfica y de repente se transforma en un personaje que les evoca a mundos (universos) distópicos y de pesadilla, mutantes y cambiantes… Como el universo y mundo en el que están.

Finalmente se transforma en el Doctor Smith de “Perdidos en el espacio”, porque realmente se encuentran “perdidos”, desorientados. Al final ya de la segunda parte este infomorfo les explica todo, les “ilumina” (como “iluminado” que es) con la verdad… Una verdad fractal, y virtual, o más bien relativa. No es, en definitiva, la transformación de este ente en esos tres personajes una casualidad, sino más bien una causalidad necesaria para entender el desarrollo de la novela; esta transformación también retrata los estados de ánimo de los personajes que persiguen al infomorfo, ya que con cada estado de la transformación van adquiriendo consciencia de lo que les rodea, del mundo y universo (virtual) que les rodea.

Obviamente no me olvido de la última parte, que culmina en la lucha entre Newton y Leibnitz; una lucha con elementos “Blakenianos”, incluso con referentes al Demiurgo y el “Huevo cósmico”. Personalmente me interesa otra concepción del Demiurgo, no la de Blake, pero al fin y al cabo son puntos de vista de una misma cosa (Blake, como cristiano que fue “humanizó” a sus Zoas; no pienso que nosotros “seamos sus ángeles” como se describen en algún lugar sino más bien sus cobayas), también los egipcios hablaron de su Nun (caos primordial) y del Demiurgo que emerge autogenerado de él, llamado Atum (posteriormente también identificado con Thoth). O acaso Lovecraft refiriéndose al Caos primordial bajo el nombre de Azathoth y su “mensajero” (y medidor, por tanto Demiurgo) Nyarlathotep (¿habeis visto la representación de este último por parte de John Coulthart?…muy interesante.

Las referencias a la Cábala no son muy numerosas (la cábala pienso que sólo puede ser muy bien interpretada por los propios hebreos cabalistas y por ocultiscas como John Dee o  Aleister Crowley) tal vez porque o no la conocía muy bien Sergio Meier o porque no la entenderían muy bien el grueso de los lectores (el caso es que la Cábala tiene múltiples interpretaciones. Y , por supuesto, el concepto de “Mónada Holográfica” muy interesante. Aunque me costó mucho pude adquirir un ejemplar de la Mónada Jeroglífica del ocultista inglés John Dee, y en ella hace una representación y explicación de los conocimientos ocultistas, esotéricos, astrológicos e incluso científicos de la época, famoso es su glifo que no voy a reproducir aquí, pero diré que el cual es una combinación de los principales glifos. Entendí la Mónada Holográfica como una “explicación” (acaso la que hace el infomorfo Ballard a los protagonistas a mitad de la novela), una representación y una plasmación de ese mundo virtual en el que viven inmersos. El final me pareció similar al ciclo eterno, el “Eterno Retorno” de las cosas… Con el Demiurgo al margen de ese ciclo, o con su forma cambiante según el “nuevo universo”. Esta es, en definitiva, mi opinión. Me quedé muy satisfecho, pues da que pensar esta novela, incluso ofrece interpretaciones variadas (tantas como los universos que nombra) pero todas paralelas… y, nuevo asombro, acaso convergentes.

6 respuestas a “Acerca de la novela steampunk de Sergio Meier”
  1. Daniel Salvo dice:

    Realmente, una novela excepcional. Recientemente, publiqué una reseña de la misma en http://cifiperu.blogspot.com/2009/09/la-segunda-enciclopedia-de-tlon-sergio.html

    • marnovoa dice:

      Estimado Crononauta Salvo
      Un gusto comunicarnos contigo, sabemos lo que haces por la CF de tu país. Nos encantaría que nos linkearan entre tan destacados enlaces de su página. Felicitaciones y ánimo!
      Equipo PdE

  2. Aly Micho dice:

    Para Sergio Meier, un hombre que partió a desconocidos espacios, aquel que no tuve la oportunidad de conocer acá, pero lo conoceré mejor por medio de una fantasía que se empeña en seguir inculcando a generaciones existentes y venideras.

    Un Hombre Sin Infinito

    Ayer conocí a un hombre
    por medio de la filosofía su arte
    un volador de la ciencia que existe
    en la irrefutable creación de la mente

    ¡Me sorprendí!
    cuando muchos que te conocieron
    hablaban de ti y de un mundo
    que hasta ayer me era desconocido

    Tu arte, tu forma de pensar
    de mirar la vida
    hurgando en extraños senderos
    difíciles a mi entender

    Y de pronto me fui dando cuenta
    que tu mundo y el y el mío
    eran tan semejantes
    como todas la expresiones del arte

    Tu volcado en entender
    de dónde? por qué? en qué…?
    porque el “infinito” tiene nombre
    si para tí no existía… ?
    y lo que no existe no se nombra…

    Trato de entender, lo mismo
    pero no desde la turbación
    que en mí significa
    el entendimiento de la filosofía cuántica
    sino, desde el enigma
    que produce la filosofía del amor

    Cuántas veces me he preguntado
    cómo se genera la química del amor
    qué neutraliza a los hombres
    quizás ¿son moléculas atómicas especiales?
    según tu concepto de la vida….

    Entonces debo entender
    que de la masa de energía
    de la cual estamos formados
    se desprende la indescifrable respuesta

    Sentí que te conocí tarde
    hombre sembrador de sueños
    pero la ironía de la vida
    me enseño a entender mediante tu legado
    la fusión inevitable
    de tu amada ciencia ficción
    y mi amada ciencia de amor

    Aly Michó

  3. Carola Bremer dice:

    ALY: qué lindo tu poema!!! es perfecto…

  4. Daniel Salvo dice:

    Por supuesto amigos, gracias por permitirme formar parte del círculo. Y ojalá pudiera difundirse más la novela de Meier, es sencillamente deslumbrante, una nueva mirada a las teorias científicas más avanzadas y su conexión con las grandes especulaciones místicas de la historia… hasta da un poco de miedo.

  5. A.C dice:

    Ampliando mis lecturas a posteriori de este comentario también mencionaría que seguramente conocería Sergio Meier y tendría en cuenta para escribir sus obras y, en concreto, esta novela: El Kybalión (donde se habla del TODO, la conciencia cósmica, el Universo Maya o ilusión, pero dicho en otras palabras), el mítico Bhagavad Gita (aquí sí se habla del universo o multiverso Maya, además de otrs conceptos como el eterno retorno el cual se puede leer al final de “La Segunda Enciclopedia de Tlön”) Isis sin Velo y La Doctrina Secreta de H.P Blavatsky (fuente inagotable en la que se inspiró el maestro de Providence Lovecraft para crear sus cuentos de terror/ciencia ficción cósmicos), las desconocidas Mysterium Magnum y /sobre todo) De Signatura Rerum del teósofo/filósofo alemán Jakob Böhme (escritas en lenguaje paracélsico o alquímico, como mejor lo entendais…aparece la alquimia en la novela de Sergio Meier). Fuentes que engrandecen aun más “La Segunda Enciclopedia de Tlön” y a su autor. (Blake también se inspiró en la mayoría de estas obras para crear sus imágenes pictóricas y sus poesías con su particular punto de vista cristiano muy personalizado). El concepto de Universo Holográfico (y Mónada holográfica) tal vez responda al concepto vedantino (y hermético) de que el universo (o multiverso) es Maya, una ilusión, un sueño del Brahman o Parabrahman (no confundir con Brahma), del Caos, de Svabhavat, de Azathoth, de Nun, de Ginungagap…llamadlo como querais. Seguro que todo esto lo tuvo en cuenta Sergio Meier cuando escribió “La Segunda Enciclopedia de Tlön”. Grande, muy grande aun después de su muerte (como otro grande que evoca en su novela: J.G. Ballard). Un saludo.

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