La última entrevista a Hugo Correa

Por Marcelo Novoa | Publicado el 15 de agosto del 2006 | 1

Fragmento de portada "Los Títeres" - Hugo Correa

Noticia de último minuto: Hugo Correa ingresa a la eternidad por propia teletransportación.

Un hombrecito pequeño, que cojea y mantiene un rictus reconcentrado, casi de melancolía permanente, nos recibe en su departamento del barrio alto de Santiago. Hugo Correa (1926) es el indiscutido futurnauta chilensis, siempre en solitario viaje hacia la inmortalidad lectora. Por ello, este interrogatorio -casi fantasmagórico, pues alguien le dio por muerto hace poco- aún resuena en los pasillos de la mente.

P: Usted nació en Curepto, Don Hugo. ¿Cómo se logra fantasear en una ciudad de provincias tan alejada de los centros urbanos?
R: Era un niño solitario que gustaba de imaginar historias…

P: A propósito ¿cuáles fueron sus lecturas formadoras?
R: Mi padre tenía una muy buena colección de Julio Verne, recuerdo las novelas más clásicas: “De la tierra a la luna”, “Veinte mil leguas de viaje submarino” y “La isla misteriosa”.

P: Al igual que Verne, usted no se ha movido de su escritorio y aún así ha viajado por otros mundos…
R: Lo que pasa es que en esa misma época yo leí mucho a Flash Gordon, Roldán el Temerario, a los niños nos atrapaban esas tiras cómicas, incluso más que los libros.

P: ¿Y qué otro autor o estímulo recuerda de su infancia?
R: “Los primeros hombres en la Luna” de H. G. Wells me impresionaron mucho ¡porque eran muy divertidos!

P: ¿Entonces usted tendría una pandilla, unos compinches con quienes comentar estas lecturas?
R: Aunque no me lo crea, con mi padre compartíamos mi afición por las novelas de aventuras de Verne. Porque aunque este francés no escribía ciencia ficción como tal, era muy científico cuando describía plantas y animales de manera muy precisa.

P: Entonces ¿cuándo llegó la escritura?
R: En el Liceo de Hombres de Curicó llené un cuaderno de composición con mis historias, que después no usé, sino que de ahí saqué muchas ideas. Ahí tenía uno o dos amigos con quienes íbamos al cine. Pero nunca les mostré lo que hacía, de hecho nunca las terminaba, empezaba con un capítulo de novela y hasta ahí llegaba…

Portada de "Los Altísimos" (2a. ed.), Hugo Correa.

Portada de "Los Altísimos" (2a. ed.), Hugo Correa.

P: ¿Y cómo pudo terminar “Los Altísimos“, entonces?
R: Mucho después, en el año 55, cuando trabajaba en El Mercurio llevé mis originales a Miguel Arteche, quien le quitó todo el ripio y me ayudó a publicarlo en la Editorial del Pacífico. De hecho, en la misma época que me publicaron, en esa colección salió “La fiesta del Rey Acab” de Lafourcade, quizás por eso me tildaron después que pertenecía a la Generación del 50, cosa que nunca fui, por lo demás.

P: ¿Cómo lo influenciaron los autores del género?
R: Cuando llegó la revista argentina “Más Allá” que era muy buena, pues traía antecedentes y temas científicos muy sólidos y también escritores que empecé a conocer desde las portadas, porque no las podía comprar todas.

Después de mucho forcejear para que nos entregue nombres que lo influyeron, rasgo de su personalidad que le ha traído más de un problema entre sus colegas, nos suelta prenda: está bien, leí a Bradbury, Asimov y un par más… Fin del asunto.

P: ¿Cómo fue la crítica del momento sobre “Los Altísimos“?
R: La crítica fue buena, porque fue nula. Alone la despreció olímpicamente y otros críticos la atacaron sin piedad, porque no le encontraban ningún mérito, porque la ciencia ficción, entonces, era la hija menor de lo fantástico. Lo raro era que los comics sí eran aceptados, pero no así la literatura, qué curioso…

P: ¿Qué pasó con sus libros posteriores? Por ej, “El que merodea en la lluvia”…
R: Ah, le fue muy bien, porque como tenía un ambiente campesino, junto con la atmósfera de terror, pienso que la confundieron con el realismo mágico, que todavía no existía…

P: ¿Cómo era el trato del resto de los escritores?
R: La mayoría me aceptaba de buena fe, pero sin mucho entusiasmo, en general, cada vez que participaba en un encuentro de escritores, existían personas que se veían en la necesidad de demostrar que la literatura de CF no era literatura, que no tenía ninguna seriedad. Eso duró hasta que apareció mi siguiente libro y se tuvieron que conformar, hasta hoy… (Sonríe enigmático).

P: ¿Piensa que la Literatura Chilena le debe un reconocimiento, un homenaje o algo así?
R: Nunca busqué reconocimiento ni promoción, sino que las editoriales regularmente se interesaban por mi obra. Nunca he esperado otra cosa, sino simplemente que los lectores encuentren bueno lo que escribo.

Portada Revista "Nueva Dimensión" dedicada a Hugo Correa.

Portada Revista "Nueva Dimensión" dedicada a Hugo Correa.

P: ¿Y tiene planes de seguir publicando?
R: No, estoy en zona seca ahora mismo ¿y sabe por qué? Porque la Ciencia Ficción debe que estar supeditada al tema, no se puede escribir un drama truculento ambientado en otro planeta, sino cosas que pueden ocurrirnos a todos, pero en un futuro. Porque el hombre siempre necesita saber más. Piense que recién estamos comenzando nuestra historia, estamos en un planeta pequeño, aislado del universo, que se siente solo en el espacio. Aún no sabemos si la estrella más próxima, como alfa Centauro, está habitada o no, no sabemos nada.

P: ¿Y qué piensa desde los 50tas hasta hoy, siglo XXI, ha cambiado su percepción del mundo?
R: Nada de lo que ha pasado me ha asombrado. Nada me ha sacado mucho de mis ideas. Tal vez la bomba atómica, porque la maldad humana no tiene límites. Yo admiro mucho al pueblo americano, pero tanto los hombres blancos, sean europeos o yankis, miran en menos cualquier otra raza, de manera gratuita y antojadiza. Cuando sabemos que el futuro está en China, con sus millones de habitantes.

P: ¿Por último, qué opina del futuro de Chile? ¿Tenemos vuelta o no?
R: Aquí siempre estamos en un presente que se prolonga, que no pasa nada. Los grandes descubrimientos no pasarán aquí, porque no se estimula la investigación. Por eso la Ciencia Ficción está al servicio del ser humano, es una proyección del hombre hacia el futuro, a formar conciencia de un tiempo que no viviremos. Pero lo que le quiero decir es que la literatura es una sola. Así que si me pregunta, la Ciencia Ficción no tiene mayor importancia si no es buena literatura. La gente no debiera tomarla de otro modo, ni obsesionarse ni nada, sino que esperar de ella lo que pueda dar: un gran salto de la imaginación…

Luego, su amable esposa nos interrogaría sobre los libros de Correa. Pues los estaba comprando todos, aunque no a los precios de coleccionista que se tazan hoy sus ediciones. Queremos seguir junto a este adelantado de nuestras letras, pero cae la noche y Hugo Correa es un hombre mayor, quizás, más de mil años. ¿Y los nuevos lectores alcanzarán a interrogar a esta esfinge del mañana? Nuestra misión había concluido y debíamos volver a casa. A pie, por cierto. (Agosto, 2005)

* Aparecida anteriormente en la revista “Carajo” nº5, noviembre 2005

Una respuesta a “La última entrevista a Hugo Correa”
  1. Es deslumbrante que Chile tenga un escritor de CF como Hugo Correa, apreciado por el maestro Bradbury.
    Como ha ocurrido siempre desde los tiempos de O”Higgins, Chile ha sido indiferente e ingrato con sus
    mejores hijos. Pero el futuro pertenece por derecho propio a Correa. Cuando seamos un pais más culto y sensible, lo veremos ocupar el sitial que se merece en las letras chilenas.

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